PISOS DE MADERA: Pulido de pisos de madera maciza

29-Nov-2019

Esta es la octava, de una serie de notas, a través de las cuales nos proponemos aportarle conocimientos básicos y técnicas indispensables, que debidamente observadas, le aportarán el criterio necesario, tanto para poder llevar adelante las tareas para la colocación de un piso de madera, como para poder valorar el nivel de profesionalismo con el que se comporten las empresas a las que eventualmente les solicite presupuesto para cumplir con sus requerimientos.
Antes de su lectura debe tener en claro, que este material instructivo, está concebido como respuesta a situaciones genéricas y fue planteado con un perfil absolutamente ilustrativo, por lo que, para ser aplicado, debe adaptarse a cada situación específica.

 

 


Una vez protegido el piso de madera de acuerdo a las recomendaciones de la Nota 7 , transcurrido el tiempo necesario para su “curado” definitivo y previa medición de la humedad (recordemos que bajo ningún punto de vista puede ser mayor al 2%), finalmente podemos proceder a su pulido, para su posterior protección definitiva.

Las tareas de “terminación” resultan de especial trascendencia dentro del conjunto de procesos practicados para la colocación de un piso de madera y para llevarla a cabo se recomienda observar algunos aspectos fundamentales, como por ejemplo, la calidad del proceso de pulido, la minuciosidad en las tareas de “tomado de juntas” y el sellado final antes de su protección final.

 

 


Para tener éxito en el proceso de pulido, hay que tomar conciencia de su importancia, armarse de mucha paciencia, disponer del tiempo necesario, proveerse del material descartable apropiado y contar con herramientas de probada robustez y calidad.

Como recomendación general: no extralimitarse en la utilización de cada lija, para impedir el “empastado” que provocará que el piso eleve extremadamente su temperatura provocando el “quemado” y rayado de sus vetas.

Los profesionales experimentados, tienen sus propias técnicas y “secretos” pero en general, el procedimiento podría describirse de la siguiente manera:

 

  • Primer mecanizado de desbaste con pulidora-niveladora dotada de lija gruesa (por ejemplo de grano 60). Después de concluida la primera pasada, limpiar la superficie y determinar si es necesaria una segunda pasada con las mismas características.
     

  • La segunda etapa del mecanizado se efectuará con pulidora-niveladora con lija mediana (por ejemplo de grano 80 a 100). Es muy habitual tener que repetir una segunda pasada.
     

  • Por último, previa limpieza y aspirado de toda la superficie se dedicará especial atención a la aplicación de, como mínimo, dos pasadas con pulidora-niveladora (se recomiendan para este proceso las máquinas combinadas pulidora-niveladora-aspiradora) provistas de lija fina de grano 120 a 150.
     

  • Después de concluido este proceso se debe limpiar perfectamente el piso de madera recién pulido y determinar si es necesaria una última pasada con idéntico procedimiento o con la utilización de rotoniveladoras de terminación provistas de finas mallas abrasivas.

 

 

 

Otro aspecto clave en el proceso de terminación es la solución integral que se ofrezca al “tomado” o rellenado de juntas.

La calidad del material adoptado y la dedicación de la mano de obra empleada en las tareas de “empastinado” serán fundamentales a la hora de evaluar la estética final del piso de madera terminado.

Como siempre, cada profesional puede aplicar metodologías diferentes para obtener resultados similares. Las prácticas más comunes son:

 

Realizar el “tomado de juntas” entre la ultima pasada de desbaste y la primera de la etapa intermedia del proceso de pulido, usando el aserrín resultante de la primer pulida con lija gruesa (grano 60), acompañado por un aglutinante de calidad con probadas características de adherencia y elasticidad y que no produzca la oxidación del aserrín, lo que derivaría en su cambio de tonalidad.

 

Es muy importante que esta “pastina” artesanalmente elaborada, mantenga una correspondencia de color y textura con la protección finalmente elegida.

 

Podemos citar como ejemplo, que si se optó por un acabado del tipo poliuretánico, el aglutinante deberá estar elaborado en base a resinas sintéticas y debe ser soluble en solventes (por ejemplo el Kekol K-457).

Por el contrario, si el acabado final a aplicar será de base acuosa (Hidrolacas), el aglutinante adecuado debería ser por ejemplo el Kekol K-458.

Si se eligen “pastinas” del tipo pre-elaboradas, debe observarse particularmente, no solamente el aspecto estético si no también que ofrezca virtudes químicas de adherencia y mecánicas de dureza y tenacidad suficientes como para soportar el mecanizado del pulido..

 

 

 

Para conocer detalles sobre el "sellado", previo a la terminación final de pisos de madera maciza recién colocados, por favor leer:

 

Sellado de pisos de madera maciza “unfinished”.

 

o

 

 

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